jueves, 23 de septiembre de 2010

DESAPARICION

Camino por el bosque, camino lentamente entre los árboles y mientras lo hacia sus brazos, sus manos tocaban los troncos quedando estáticos hasta ser arrastrados por el peso de sus pasos.
Su vestido, blanco de gasa se movía con el viento frió, pero ella no parecía darse cuenta, seguía su camino lento hacia el ocaso.
Muy pronto seria de noche.
Sus pies descalzos dejaban huellas a su paso en la blanca nieve, si alguien se hubiera dado cuenta de su ausencia abría podido seguirla…pero lejos la vida continuaba, inconciente de la ausencia de este ser.
Cayó la noche, la fría noche, una noche que nunca sintió mas tibia, la más calida de su vida.
Continúo su lento camino, sus pies descalzos dejando huellas a su paso en la blanca nieve y su vestido de gasa agitándose al viento.
La noche fue benévola y se cubrió con sus mejores ropas para ella.
Ni una sola nube se vislumbraba en el cielo salpicado de estrellas, y la luna llena resplandecía bañándolo todo con su hermosa luz de plata, iluminando su camino impidiéndole tropezar.
Se detuvo un momento y levanto su inexpresivo rostro hacia el cielo y lo contemplo atentamente, y entonces en su rostro se dibujo una sonrisa melancólica, nunca había visto una noche tan hermosa.
Parecía que la naturaleza supiera lo que estaba a punto de suceder y por eso había decidido vestirse tan maravillosamente aquella noche, por ella, para ella.
Todo estaba en completo silencio, el tiempo parecía haberse detenido, solo se veía interrumpido por el murmullo del viento al rozar con suavidad las hojas de los árboles, interpretando una melodía, como homenaje a la joven.
Estática como estaba en ese momento, esa escena bien habría podido pertenecer a un cuadro inspirado en un cuento de hadas, en una noche de ensueño, en una realidad ajena a esta, perteneciente al mundo de los sueños.
Lanzo un profundo suspiro y continuo su camino, su rostro ahora inexpresivo, sus ojos relejando una profunda melancolía pero su espíritu exhalaba paz...
El universo, la naturaleza, la noche, el universo y ella misma sabían lo que pronto sucedería.
Conforme avanzaba el bosque se hacia cada vez mas espeso, y poco a poco las copas de los árboles se estrechaban entre ellas impidiendo el paso de la luz de la luna.
Continuo su lento caminar, sus pies descalzos dejando huellas a su paso en la blanca nieve, internándose en aquel camino oscuro que se extendía delante de si.

Unos pasos más adelante un hermoso rayo de luna se colaba entre los árboles, como un reflector que ilumina para la estrella de una obra el escenario completamente oscuro.
Durante un instante, más o menos el tiempo que dura una exhalación un pequeño pie se asomo en el lugar, resplandeciente bajo el rayo de luz, se escucho un suave suspiro y desapareció.
Hasta a ese lugar llegaron las huellas, hasta ahí podrían seguirla.
Si algún mortal llegara ha extrañarla, si algún mortal decidiera buscarla, siguiendo sus huellas en ese lugar se preguntaría que habría sido de ella.



ASI PRONTO SERA EL FINAL DE ESTA HISTORIA, DESAPARECERÁ, BAJO LOS RAYOS DE MI AMADA LUNA.

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